sábado, 29 de abril de 2017

Me Gustaría Darte El Mar



Me gustaría darte el mar
y entre olas mecer tus sueños.

Darte el mar, y en su seno
amarte sin espacios ni tiempos.

Construirnos en isla de coral
un palacio de cristales de sal
donde ya no se llore la espera.

Me gustaría darte el mar,
surcar tu piel con mil estelas,
poseer tu espuma y tus arenas.

Darte el mar, y que el cielo inmortal
envidie ese intenso azul abisal,
umbral de nuestro hermoso lecho.

Me gustaría darte el mar,
ese mar que nunca navegaste,
soledad al que me anclaste
antes de alcanzar tu orilla.

Darte el mar, con su paz y sus estrellas,
darte el mar con sus tormentas y galernas,
y así, sea en el gozo o en la agonía,
ser siempre mar en tu mar, vida mía.

lunes, 20 de febrero de 2017

Porqué Escribir



¿Que es poesía? Y no, no me vale eso de 'poesía eres tu'.
¿Que entendemos por poesía? Igual algo con rima, igual algo con sentimiento.
Yo no rimo, ni siquiera lo intento. Pero sentimiento... Mis letras son únicamente eso. ¿Eso vale?
No sé si lo que hago es poesía. No sé ni si quiera si quiero que sea poesía. No es épica, ni mucho menos teatro. No es un cuento, ni tampoco una novela. No es drama ni comedia. Ni ficción, ni realidad.

Entonces, ¿que es esto? ¿Que son todas esas letras que mi mente une en mi ordenador un lunes a la noche? ¿Que es todo eso que mi corazón siente la necesidad de escribir? ¿Que es esto que me mantiene despierto horas y horas, y que después muy seguramente quede guardado en el fondo de una carpeta, mezclado entre muchos otros, perdido?

Simplemente, es necesidad. Es necesidad de expresar lo que siento. Necesidad de alguna manera sacar todo lo que durante el día he soportado, lo que durante el día he callado. Es la necesidad de sentirme completamente libre, sin barreras sobre que decir o que no. Es sentirme feliz y realizado aunque mi cara esté empapada de lágrimas. Es simplemente, ayudarme a limpiar mi corazón, sea a base de lágrimas o de sonrisas.

No pido a la gente que comprenda lo que escribo. Se que ni siquiera mucha gente vaya a leer jamás ni la mitad de cosas que escribo, pero tampoco es necesario. No pido que alguien lea mis escritos y me considere escritor, cuando ni yo mismo lo hago. No pido que me alaguen y me digan lo bien que escribo.

Solo pido, a toda esa gente que lea esto, o otra cualquier cosa que salga de mi corazón, que sienta algo. Que sienta lo que yo siento, que se ponga en mi lugar y se sienta identificado. Solo quiero darle a la gente una parte de mi, esa parte que durante el día a día escondo tan férreamente con candado y llave.

Esto es eso, una pequeña gran parte de mi corazón.

Amo Las Palabras




Amo las palabras. Simple.

Las palabras son aquellas que siempre están a tu lado, que no te abandonan jamás, ni cuando nos quedamos 'sin palabras', porque en el fondo si que tenemos palabras, solo que no tenemos el valor para utilizarlas en ciertos momentos.
Las palabras son las que expresan todo lo que sientes. Vale que no hay una sola palabra para expresar ciertos sentimientos, pero si puedes intentarlo, y al final lo conseguirás.
Cuando no tienes a nadie con quien hablar, las palabras pueden ayudarte, puedes escribir y no sentirte tan mal. Porque gracias a esas palabras te desahogas, sueltas todo lo que tienes dentro y lo dejas ir.
Las palabras nos ayudan en momentos claves, como un simple no te vayas en un momento final, o un te quiero cuando la otra persona más lo necesita. Pero también nos fallan a veces. A veces, el orgullo es más fuerte que las palabras, y este hace que se queden retenidas y después duelan como puñales por no haberlas dejado salir.
Las palabras son poderosas. Es el arma mas poderosa que tiene el ser humano. Una simple palabra puede destrozarte o hacerte la persona más feliz del mundo. Una palabra puede convencer a millones de personas de hacer algo juntos. Una palabra puede cambiar el rumbo de tu vida, de la de todos.
Por eso, estoy en lo cierto si te digo que tengas cuidado con las palabras. Pueden herir, pueden romper corazones, si no las usas con la cabeza. Pero siempre, ámalas, porque ellas son las que le dan luz a la vida, las que nos ayudan a ser como somos. Y sobretodo, déjalas que fluyan, porque lo que llevas dentro, todos tus sentimientos, puedes dejarlos ir con una sola palabra.

lunes, 6 de junio de 2016

Maktub مكتوب

He terminado de leer "Maktub" de Paulo Coelho, una selección de casi 200 experiencias escritas por el profesor llenas de mensajes e historias que como siempre alcanzan lo más profundo de aquellos que lo leemos.

Un gran regalo.

Coelho escribe sobre metas, sobre sueños, amor, amistad, lealtad...

Este libro no cesa de enviar mensajes de optimismo, de generosidad, de lucha, de entrega a la vida y al prójimo.

Apuntes, que no consejos, acerca de nuestra Leyenda Personal, de caídas emocionales, de espiritualidad, de luces y sombras o de tolerancia, de puertas que se cierran y que también se abren.

Y de forma muy incidente, habla de la palabra de Dios como instrumento para alcanzar tus sueños y orientar tu vida.

Maktub en árabe significa "está escrito", para mi el verdadero significado de esta palabra es "destino".

Alguna vez leí algo parecido a ésto y de algún modo hago mías estas palabras:


Hay personas que creen en el destino, creen que las cosas pasan por algo, que tenemos una guía invisible que fija nuestro camino e influye en nuestro día a día, en nuestra alma y en nuestro desenlace.¿El destino es impredecible o no?

No se sabe si nos depara cosas buenas o malas, pero como muchos han aprendido ya, es mejor pensar en positivo para atraer todo lo bueno.

Hay gente que confía en el destino, gente que siente como le depara cosas buenas y no porque las merezcan, sino porque, sencillamente, las necesitan.

Muchos sienten que su destino cambia, que tienen un halo soñador y de esperanza, un halo de amor, de fe y de gratitud hacia todas aquellas personas que forman parte de él, del destino personal de cada uno.

Durante todo lo vivido, son muchos los sentimientos recogidos. Por eso, no cambies tu destino, ése que has labrado día a día, sigue recorriendo ese camino que has elegido.

Seguro que sabes bien lo que quieres.


De todos los relatos que narra el autor me quedo con uno que quiero compartir aquí y que deja muy claro que mirar hacia atrás en la vida debe ser sólo de un modo y para una sola cosa. Un mensaje que habla de pasado, de presente y de futuro. Un mensaje que habla en definitiva de como deberíamos de afrontar la vida misma cuando el pasado nos ha marcado de una forma especial.

Dice el escritor:

''Cuando decidimos actuar, es natural que surjan conflictos inesperados. Es natural que surjan heridas en el transcurso de estos conflictos.

Las heridas se curan: quedan las cicatrices, y esto es una bendición. Estas cicatrices permanecen con nosotros el resto de la vida, y nos van a ayudar mucho. Si en algún momento, por comodidad o por cualquier otra razón, la voluntad de volver al pasado es grande, basta con mirar hacia ellas.

Las cicatrices nos mostrarán la marca de los grilletes, nos recordarán los horrores de la prisión, y continuaremos hacia adelante.''

Es cierto que debe haber algo escrito y que por mucho que intentemos y nos esforcemos por cambiar es irremediable que suceda y se muestre ante nosotros en forma de vivencia, experiencia o modo de vida.

A todos aquellos que, por momentos, hemos tenido un duro pasado, que hemos sufrido profundamente por amor, por la pérdida de seres queridos o sencillamente porque el pasado en si nos puso esas piedras en el camino que antes significaban gigantescas montañas y ahora somos capaces de convertir en minúsculos granos de arena.

A todos aquellos a los que se nos aparecen ángeles alguna vez en la vida para ofrecernos ese hilo de confianza, ese mensaje de optimismo que anhelamos y esa energía que tantas veces necesitamos para continuar luchando.

Y por supuesto a ellos, a nuestros ángeles, a los que cuidan de nosotros cada día.

Aquí de momento, en este humilde rincón aventurero, seguiré desprendiendo halos de luz, halos de amor, de amistad verdadera, halos de diversión, fuerza y coraje.

Y sobre todo, halos de sueños y ganas de vivir.

Sueña, vive.

Maktub hermano, maktub hermana.


sábado, 7 de noviembre de 2015

Creer En Superhéroes


Porque en el fondo, la vida siempre sigue. A pesar de las veces que llueva fuera, a pesar de las sonrisas que se rompan o de los sueños que queden sin lograr, la vida sigue y el tiempo se va.
Nos empeñamos en llenarnos los días de preguntas que sabemos perfectamente que no encontraremos respuesta fácil, y aunque la encontremos no nos servirá, seguiremos pidiendo más y más.
Que no nos damos cuenta pero estamos llenos de medias cosas, que nosotros mismos nos convencemos de que estamos vacíos y de que nos han de llenar. Un día llegué a pensar que era así, llegué a creer que nunca podría estar del todo lleno sin ayuda de alguien. Ahora, mientras escribo estas palabras, sin saber si alguien va a leerme, me doy cuenta que estamos lo vacíos que escogemos, y que realmente nadie nos ha de completar. Somos precisamente nosotros mismos los que sabemos aquello que nos crea sonrisas, somos nosotros mismos los que tenemos que lograr ser felices, no por nadie, ni para aparentar nada.
No creo en las cosas milagrosas y hace tiempo que perdí la esperanza en los cuentos de hadas. ¿Sabéis realmente en lo que creo? En las miradas de complicidad, en las caricias, en los amores a primera vista, en los suspiros que esconden una historia de amor o en las lagrimas que esconden dolor. Creo en la vida, pero sobretodo creo en quien nos la concede. Creo que nunca se es mayor para creer en superhéroes y yo lo sigo haciendo, pero no creo en esos que vuelan con capas y van salvando vidas, creo en aquellas mujeres que son capaces de crear vida dentro suyo durante nueve meses; creo en aquellas mujeres que después del dolor dicen: bienvenido al mundo hijo mío. Creo en esas mujeres que dedican hasta su último suspiro para hacer nacer una sonrisa en su ‘’pequeño’’, creo por encima de todo en la eterna complicidad.

Dedicado a mi madre, que además de haberme hecho crecer como persona, sigue dando por mi hasta su último suspiro. Te quiero ama.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Emoción


He venido a describir la melodía que generan las lágrimas al mezclarse con las sonrisas, pues no todos los llantos son de pena, ni todas las risas de alegría. Quiero demostrarle al mundo que la emoción no es una palabra más, es un sentimiento que vuelve todo del revés, que te hace dudar. Os pido que imaginéis una música de fondo, un ambiente idealizado y una voz poética que complementen este mensaje. Tengo la intención de presentaros las letras y su magia, las palabras y su arte.

He bebido del licor de las sensaciones, y me he vuelto sensible a la sinceridad de los sentidos. Su sabor agridulce navega por mis venas como si de mi propia sangre se tratase, alimentando a mi corazón, dando vida a mis ensoñaciones. He encontrado restos de lágrimas en el cansancio de cuando planeaba el rescate de mi cordura entre los chismorreos del eco. He construido monumentos de seda sobre las hojas desprendidas de las ramas de mi memoria, y el viento del presente ha juntado mis recuerdos en un mogollón. He contado las maderas de la cabaña que mató aquel árbol, y he oído su venganza en el trueno que la vió caer. He bordeado la playa del amor, pronunciando cada ola con el silbido de un suspiro. Me he quedado quieto ante el diámetro de la soledad tras haberme perdido jugando a la verdad. He reído con el circo de la ignorancia en el que me peleé con la fuerza, y gané.

Ignoro si la música de fondo que os pedí ha sido triste o alegre, si el ambiente ha sido tranquilizador o melancólico y si la voz ha sido dulce o profunda, me contentaría con que mis palabras hayan creado una chispa de emoción en vuestra mirada. Si no es así, dilculpádme, ya mejoraré mis trucos de magia.

domingo, 12 de abril de 2015

Por La Inocencia


Hoy brilla el sol en lo alto, como incitándome a retomar una vida que había dejado estancada hace unos meses. Hoy la primavera corre por mis venas y me cosquillea en el pecho, así que me armo de valor y salgo a caminar.

Me siento como un ermitaño que, tras recluirse en su cabaña en medio de la nada, decide regresar al mundo y descubre, para su sorpresa, que muchas cosas son diferentes pero el cambio más grande ha tenido lugar dentro de sí mismo. Escojo un recorrido que me es profundamente familiar y añorado, porque de niño prácticamente no pasaba un día sin que mis pies hollaran este camino. Y echo a andar.

Al llegar a la cima de la colina me detengo, saboreando el aire puro y cálido que sopla, dejando que los rayos de sol me acaricien el rostro. Allí abajo veo mi casa, y una mirada al camino que he recorrido me hace recordar el ardor en los pulmones cuando, de pequeño, subía por allí en bicicleta. Siento una punzada de nostalgia. Sigo caminando.

Junto a la carretera, en las cunetas llenas de maleza, reconozco algunas flores y plantas. Ortigas, pitas, arguetas, flores de azúcar, campanillas del diablo, margaritas… Ni siquiera estoy seguro de que se llamen realmente así pero sé que, para el niño que fui, aquel era su nombre y para mí lo sigue siendo. Sonrío al pensar en los juegos infantiles (‘¿Gallo o gallina?’, preguntaba al deshojar las pitas para ver si se rompían o no, formando una “cresta”); en las margaritas martirizadas para saber si ella me quería; en las veces que degusté los pétalos de las flores de azúcar junto a mis amigos; en las hojas de argueta que, insistía mi abuela, eran comestibles aunque odiosamente ácidas. ¿No es maravilloso ese mundo puro y feliz de la infancia y los recuerdos que nos brinda aún pasados los años?

Vuelvo a casa, arrancando algunas de esas flores para hacer un ramillete con el que decorar la lápida de mi inocencia perdida, pero al llegar a mi cuarto cambio de idea. Las coloco en un jarrón, presidiendo la estancia: por feas y vulgares que parezcan, su colorido me anima. Si aún puedo sonreír por cosas como ésta, puedo dar fe de que la inocencia y las ganas de vivir siguen aquí conmigo, pese a todo.